A todos los amantes de la literatura en sus distintas formas o variantes...
¿IDIOMAS? CON UNO BASTA [Mi poema]
Chema Paz Gago [Poeta sugerido]
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MI POEMA... de medio pelo |
Los que inventan los idiomas Que hoy idiomas son absurdos ¿Unos solo? si señor, Uno solo y ni uno más |
Una muestra de sus poemas
MI POETA SUGERIDO: Chema Paz Gago
DESCUBRÍ
en la profundidad de tus ojos
el brillo negrísimo,
la profundidad de tus palabras.
Sonreíste y hablaste,
con un extraño lenguaje,
y me atrajiste
hacia el interior
de tu cuerpo resplandeciente.
Tu belleza enigmática
me fascinaba
de una nueva forma,
invitándome a aquel viaje inesperado
a través de tus ojos,
de la noche y de tu piel.
Penetré
en tu corazón
que me envolvió
con su claridad radiante.
Buceaba por tu sangre,
besando
toda la piel de tu alma,
tus ojos y tus palabras.
MUY CERCA,
casi al alcance
del humo de un cigarrillo
encendido con desgana aparente,
te rodeábamos todos tus enemigos.
Yo pude acercarme más,
mirarte con descaro a los ojos
y hasta hablarte
sin el menor interés.
Los aromas y los suspiros,
tu sonrisa casi infinita,
se irguieron hacia mí
con violencia inesperada.
Ahora ya me escuchabas
y la conversación nos llevaba
por exóticas plantaciones,
por las junglas olvidadas
del sueño.
Cabalgábamos
a lomos de jirafas vegetales,
entre sierpes y arácnidos,
de repugnante tersura.
Pareciste no querer
seguir escuchando mi discurso fácil,
y ahora me agredías
con cruel indiferencia simulada.
Tu frente o tus labios,
de una palidez casi enfermiza,
sobrevolaban
mis palabras vacías,
las frágiles conversaciones de la noche.
Me aspiraban
hasta asfixiarme
tus lanzas
de acerada punta azul.
Pero yo me dejaba
engullir plácidamente,
ahogándome
en tu taza de café con leche.
El fingimiento acabó
a las cuatro de la madrugada,
entre las sábanas sudorosas
de un hotel de cuatro estrellas,
con resaca
y la soledad
por única compañía.
Serie Postveneciana
Sin ti,
Venecia no es lo mismo,
ni Roma, ni Pekín,
ni siquiera París.
Venecia
es una isla envenenada,
un infierno acuático
en el que naufrago a cada instante.
Las noches de amor,
con jovencísimas sirenas
de piel morena y tejanos desvaídos,
ya no son lo mismo.
Sin ti,
Venecia no es Venecia,
es una República ignorada,
un laberinto de llamadas perdidas,
sin respuesta.
*
He venido
a esta ciudad-cementerio
para encontrar
tu ausencia.
Como tantos otros
encuentro
solamente
la muerte.
He venido
para descubrir,
de nuevo,
tus huellas borradas
en el agua.
*
Estoy en el café
en el que nos vimos
por primera vez.
Campo Santo Stefano,
bajo la atenta mirada
de Niccolo Tommaseo
que nos mira con extraña severidad.
He vuelto para verte.
La despedida ha sido más fría
porque la estatua
ya no seguía allí.
Sólo queda
aquella mirada reflexiva,
su extraña severidad.
*En el Grand Hotel des Bains
se ha detenido el tiempo.
La vida ha quedado
congelada para siempre
en la pantalla.
La playa sigue allí,
con su luz cenicienta,
encerrada en la terrible mirada
de Aschenbach
atrapado por la muerte.
La Quinta de Mahler
acompaña las últimas horas
del compositor moribundo,
extasiado
en el amor imposible.
El ángulo permanece
igual,
inalterable.
Plano y contraplano.
Mortal, el deseo
perdida, la mirada.
Instrucciones de uso
1. Abrir
un frasco de gel amentolado,
espandir fragancias
por la piel
y la corteza de los ojos y los cuerpos.
2. Afeitarse
de estres, tristeza
y melancolías
ayudándose de un masaje
al corazón y a los pulmones.
3. Escoger
un vestuario inadecuado
con descuidado afán
_ Christian Dior para perfeccionistas,
Armani para bohemios _
con la intención malsana
de desvestirse rutinariamente.
4. Una ola de pasión olfativa
– Loewe, para encantadores de serpientes,
Egoïste de Chanel o Calvin Klein –
y quince minutos de retraso,
para despertar dudas
y tensar certezas.
5. Reservar
un lugar en algún paraíso de encargo,
con aromas excitantes
y sabores exóticos
y alcoholes
o zumos agridulces
para enamorados vegetarianos.
6. Dejarse llevar
por la seducción
– con Carolina Herrera for man, asegurada –
la magia de los locales antiguos,
por el encanto de las palabras,
y los discursos carnívoros,
por las promesas,
quizás…
(de Manual para enamorar princesas, Madrid, SIAL, 2006.)
Piropoemas
Lo tengo todo.
Sólo te faltaba a ti.
*
¡Qué bien le sientas
a Dolce & Gabbana!
*
Apaga las luces
de tus ojos
y suéñame.
*
Me dormí
soñando en tu cuerpo
y me desperté
junto a tu alma.
*No bebas
el vino de olvido.
Embriágate
con el licor
del deseo.
(De Wha(ts)appa. Piropoemas para mensajes de móvil, Madrid, Pigmalión, 2013.)
MArchipiélago
Sobre un tapiz
de terciopelo marino
un orfebre ancestral
fue engastando
inmensas piedras preciosas,
caprichos minerales
diseminados
en caótico desorden
por este mar tropical
al borde del abismo.
Fragmentos rotos
de un edén olvidado,
diamantes en bruto,
perlas refulgentes,
rubíes sangrientos
salpicados
de minúsculos brillantes
clavados cruelmente
en este un inmenso lecho
de corales y esmeraldas.
Caribe,
MArchipiélago
donde se confunde
tierra y mar,
atracción y repulsión,
dulces playas y fosas oscuras;
donde se encuentran
el bien y el mal,
frescas brisas y terribles huracanes,
el paraíso prometido
con la profunda sima infernal.