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»JORGE GUILLÉN
Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,109 POETAS, poemas y sus biografías.


Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
Cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
Del verdugo a pesar suyo
Y del indiferente a pesar suyo!...

Veo a cientos, mil gorriones
que se empinan en tu chepa,
sin motivo, que se sepa,
defecando sus razones
En molestas situaciones
se mofan de ti y tu orgullo....

Yo un día lo elegí y hoy lo lamento,
nunca podré decir no me avisaran,
sé, no quise escuchar, cuánto lo siento,
obviar acompañarme en sentimiento,
tamaña decisión, que hoy se apiadaran.

Yo escribo por escribir que no me tientan los retos
pues con todos mis respetos no sabría qué decir,
que a mí el dar y el recibir
palabras son que en sonetos
sólo si éstos son escuetos
los podría describir.

Tomo la palabra y digo:
no quiero que me adoctrinen,
que a mi espíritu le arruinen
y me tomen por mendigo.

Si el viento se marea
yo no tengo la culpa,
si mueren las estrellas
no me miren a mí,
pues yo me encuentro aquí
lo mismo que están ellas...

Colombia es un país que está podrido
lo mismo que hoy le ocurre a El Ecuador
y algunos más, si excluyo a El Salvador,
con México. Se sabe por qué ha sido
el mal que les causó tanto dolor.

El hombre
Fatuo, cual tú, cual yo, tan presumido,
que un día llegó aquí por peteneras
siempre con la obsesión de hacer barreras,
él que antes de llegar casi se ha ido,

Yo me senté a llorar frente a la puerta
a ver si algún momento tú la abrías,
una hora pasó y otra hora muerta,
mientras yo, vigilante, estaba alerta
y tú, incomprensible, no salías.

Tú ¡oh, señor! que a tu imagen me creaste
con barro que amasaste con esmero
no admitas que hoy el tiempo la eche al traste
tu tajo de artesano y de alfarero.

Hoy voy a descansar, no me molesten,
quiero librarme ya de tanto hastío,
me niego a conocer si es que hace frío,
que a mi mente, si piensa, quiero arresten.

Que aunque nunca te tuve entre mis brazos
y aunque nunca a besarte haya accedido
sepas niña que nunca ya te olvido
que por ver tu sonrisa di codazos.

La puerta al fin se abrió en la noche fría,
la sombra de la luna amilanada
al verse allí tan triste y desgraciada
se quiso suicidar. Y se moría...

¿Por qué sueño cuando sueño,
por qué muero cuando vivo,
por qué vivir no consigo
y me siento tan pequeño
si yo no sueño contigo?

Nació con esa cara de inocente,
creció para servir a Dios y al diablo,
vivió cual fuera burro en un establo,
murió cual muere un bicho repelente.

¡Qué malo que eres Ramón!
-la Juana me dijo a mí-
desde el día en que te ví
no duermo hasta la mañana
pues mi mente es tan malsana
que bloquea mi razón,

El cielo está plomizo,
dorados los trigales,
los campos que dios hizo
secos, sin manantiales!
Penando los carrizos
van por los sequerales,...

Mirando voy por saber, andando la vida paso,
observando al cielo raso, buscando la luz divina,
preguntando a la vecina y a los dioses del parnaso
todo aquel que me hace caso o que mi mente maquina.

Para mi, tú eres pasado, ya no existes,
cual frasco de perfume sin olor,
la polilla metida en alcanfor
la sonrisa de amor de un rictus triste.

Besos del alma, besos, besos míos,
a veces tan esquivos, tan distantes,
vosotros, no sois ya como los de antes
causantes de temblor y desvaríos.

Que escribir no es competir. Yo comparto
todo aquello que acabo de escribir,
no es preciso lo deba repetir
pues no espero al lector le dé un infarto
evitando lo tenga que sentir.