Si te gusta la poesía aquí tienes 3,105 POETAS, poemas y sus biografías.

»MANUEL MACHADO
Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,105 POETAS, poemas y sus biografías.


Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo novelo hoy sobre ti,
mi secreta señorita,
tan esbelta y tan bonita
y a la que nunca yo vi.
Te imagino muy risueña,
con los labios carmesí,...

Aunque dicen durmiendo no se vive
a ratos es mejor estar dormido,
que sentirte en el alma dolorido
de rabia y de rencor. Quien sobrevive
deseable si no fuera resentido.

Ayer te vi vistiendo otro ropaje,
cambiando de chaqueta por lo visto,
mas pude confundirte en el paisaje
lo que es peor, quisieras darte el pisto.

Cuando el diablo me persigue
yo le intento despistar,
le echo tinta el calamar
hasta ver ya no me sigue....
©donaciano bueno
DESPLAZAMIENTO
¿cómo se deshabita el quiebre
de esta estructura de hormigón, piel o vacío?..
©Kamila Rubero

Que ha llegado hasta aquí sin tener casa,
sin nada, ni sustento que alimente,
y es por esto se siente indiferente,
ignorando en la vida lo que pasa,

Me muevo entre ese mar de las tinieblas
buscando el distinguir hoy me abro paso,
avanzo poco a poco, paso a paso,
arrastras despojando de las nieblas
y ayuda de un paraguas por si acaso.

Amar, pero a qué, a quién amar, amar,
a ese dios que te puso en su camino
y hoy observas le importas un comino,
y reniegas queriéndole olvidar.

Personajes de tipos diferentes,
se distinguen quizás por el pelaje,
disfrazados de sombras complacientes
van frotándo las manos sonrientes
transformando la fauna del paisaje.

Mis ojos se cierran, las luces se apagan.
Desde los cristales de mis dos ventanas
la lluvia se asoma mostrando sus canas,
preñadas de hielo lágrimas resbalan.

De máquina y trabajo, se habla mucho
¿es verdad que el robot quita el trabajo?
¿viviremos sin horas a destajo?
¡vaya contrariedad!, eso yo escucho,
¡que venga ya el relajo!.

Es cierto que la vida es un suspiro
y el soplo dura apenas tres minutos,
tres minutos que adorno de atributos
y entre besos y abrazos les estiro.

De niño yo apuntaba a ser poeta,
coincide que acababa ya una guerra,
con mucho que soñar, sin una perra,
que perra entonces era la peseta.

Hay días que no sabes por qué nacen,
e invitan a desear no haber nacido,
y otros hay que, al contrario, tú has sentido
una pena y dolor cuando ellos yacen,
ambos son sentimientos que has tenido.

A tu orilla
A tu orilla he venido. Tengo un otoño, un pájaro
y una voz desusada. Tú me esperas: un río,
una pasión y un fruto. Y tiene nuestro encuentro
el vuelo, la corriente, seguros, proclamados...
©José García Nieto.

Jugar con las palabras yo he jugado
igual con la pelota juega un niño
y algunos tropezones me he pegado
rompiéndome la crisma o algún piño.

¿Decidme quién soy yo? No me conozco.
Por más que lo he intentado no consigo.
Ayúdame a aclarar, si eres mi amigo,
y sabes que me pierdo, que me enrosco,
si es cierto soy aquello que persigo.

Paso yo, pasas tú, todos pasando,
y al tiempo de pasar, vamos huyendo,
a impulso del pecado resistiendo
y en mar de las dudas naufragando.

Quizás exista un día, quizás, no sé,
que Dios decida al fin salvar al mundo,
no quiero que me pille a contrapié
mas yo con mucho tino le diré...
©donaciano bueno
ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO
A Martha Isabel Moia
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta...
©Alejandra Pizarnik
Poeta invitado: ©Carmiña Navia

El libro de estampas
Era en las luengas noches invernales.
En la vetusta casa de la aldea
humeaba la vieja chimenea
y sonaba la lluvia en los cristales.
©Rafael Sánchez-Mazas.
Poeta invitado: Juan Gaitán

Hubo un día un lector de letras verdes,
o rojas o amarillas, coloradas,
pintadas de un añil de azul, moradas,
de un manto de color donde te pierdes
y que él las ve manchadas.